Jugar para comunicar: Conexión y el lenguaje en acción
Hola, queridos lectores. Espero que se encuentren muy bien.
Como sabemos las vacaciones ya están por terminar, pero antes de volver a la rutina quiero aprovechar para hablarles de un tema que considero muy importante: el poder del juego en el desarrollo del lenguaje.
Ahora que todavía tenemos tiempo libre, es la oportunidad perfecta para ponerlo en práctica. Seguro que, como mamá, papá o cuidador, más de una vez te has preguntado: ¿Cómo puedo ayudar a que mi hijo se desarrolle mejor y hable con más facilidad?
La respuesta es más sencilla y divertida de lo que crees: a través del juego.
En este espacio quiero contarte cómo el juego se puede convertir en un aliado para estimular el lenguaje y cómo puedes aprovecharlo para favorecer y fortalecer vínculo con tu peque mientras aprenden juntos.
¿Por qué el juego impulsa el lenguaje?

Durante el juego, los niños no solo se divierten: exploran el mundo, prueban ideas y ponen a prueba su comunicación. Cada actividad lúdica les permite experimentar con sonidos, gestos y palabras, combinándolos de formas nuevas para expresar lo que piensan y sienten.
Al jugar, activan áreas del cerebro vinculadas con la atención, la memoria, la planificación y la creatividad, lo que favorece la comprensión y producción del lenguaje (Vygotsky. 1995; Brune, 2004).
Además, el juego es un entrenamiento social: enseña a tomar turnos, escuchar al otro, responder preguntas, negociar roles y ajustar el mensaje según con quién interactúen (González- Mena, 2011).
Juegos que impulsan el lenguaje
No todos los juegos tienen el mismo impacto en el desarrollo del lenguaje. Los que más fomentan el habla son los siguientes:
A. Imitación de sonidos y palabras
- Ejemplo: imitar sonidos de animales, vehículos o instrumentos.
- Beneficios: estimula la articulación y la asociación palabra-significado.
B. Juego de roles
- Ejemplo: Jugar a la casita, al médico, a la tienda o a la escuela.
- Beneficio: favorece la creatividad, la construcción de frases y la narración de acciones.
C. Uso de objetos cotidianos
- Ejemplo: jugar a “dar de comer” a una muñeca, bañar un peluche o prepara comida de juguete.
- Beneficio: Amplia el vocabulario relacionado con acciones y rutinas diarias.
D. Narración y descripción de acciones
- Ejemplo: contar lo que está pasando mientras se juega (“la muñeca está comiendo, “el perro corre rápido”).
- Beneficio: mejora la comprensión, introduce nuevo vocabulario y estructuras gramaticales.
Es importante que sepas que el adulto participa activamente, hace preguntas abiertas y describe lo que sucede, el beneficio para el lenguaje se multiplica (Bruner, 2004; González-Mena, 2011).
Momentos cotidianos, grandes oportunidades
En nuestra vida diaria, cada rutina es la oportunidad perfecta para conectar con nuestros pequeños y estimular su lenguaje sin complicaciones.
Por ejemplo, durante la hora del baño puedes ir nombrado las partes del cuerpo mientras los baños: “Vamos a lavar las manos” o “¿Dónde está la nariz? Es un momento sencillo que se vuelve aprendizaje.
En la comida, aprovecha para hablar sobre colores, sabores y texturas: “Mira, la manzana es roja y dulce”.
Cuando salgan a pasear, observa junto con ellos todo lo que les rodea: un árbol, un perro, una nube… y comenta en voz alta lo que ven.

Estas pequeñas conversaciones, espontáneas y naturales, que suceden en el día a día, no solo enriquecen su vocabulario, sino que también fortalecen el vínculo afectivo entre ustedes.
Desde la investigación, González-Mena (2011) señala que los ambientes cotidianos y familiares son los contextos más significativos para el aprendizaje temprano, porque los niños asocian mejor el lenguaje cuando ocurre en situaciones reales y afectivas. Bruner (2004) también destaca la importancia de la interacción social cálida y repetida para que el niño construya su repertorio lingüístico.
El juego es un puente entre el amor y el aprendizaje. Al jugar con tu pequeño de manera consciente y cariñosa, no solo fortaleces su lenguaje sino también la relación entre ustedes.
En este proceso, la paciencia y la alegría son tus mejores aliados.
Con cariño,
Ana Laura Sosa Nevárez
Maestra y Terapeuta de Lenguaje
